Como es tradición cada año, el distrito de Atalaya vive con profunda devoción el Viernes Santo, cuando la Basílica Menor de Jesús Nazareno se transforma en el principal punto de encuentro para miles de fieles que acuden a participar de las actividades religiosas propias de la Semana Santa.
Desde tempranas horas, peregrinos provenientes de distintos puntos de la provincia de Veraguas y otras regiones del país llegan al templo para elevar oraciones, participar en momentos de reflexión y acompañar la venerada imagen de Jesús Nazareno, símbolo de fe y esperanza para la comunidad católica.
Durante toda la Cuaresma, y especialmente en este día solemne, el ambiente en Atalaya se caracteriza por el recogimiento espiritual. Algunos devotos optan por realizar ayunos prolongados como muestra de sacrificio y penitencia, mientras que otros deciden permanecer en la basílica por largas horas, e incluso días, como parte de sus promesas o actos de fe, prefiriendo este espacio sagrado antes que regresar a sus hogares.
Las actividades litúrgicas incluyen viacrucis, celebraciones de la Pasión del Señor y jornadas de oración continua, en un ambiente marcado por el silencio, la meditación y el respeto.
Las autoridades eclesiásticas han reiterado el llamado a vivir esta fecha con recogimiento, resaltando el verdadero significado del sacrificio de Jesucristo, mientras que organismos de seguridad y voluntarios mantienen operativos para garantizar el orden y la seguridad de los asistentes.
Una vez más, Atalaya reafirma su papel como uno de los principales centros de peregrinación religiosa en Panamá, donde la fe y la tradición se manifiestan con fuerza durante la Semana Mayor.









